Vuelvo a ir directa al fondo, a las uñas mordidas y la maldita ansiedad. Las dudas, las putas dudas, pero no las mías eh? Las tuyas.
¿Será posible que, después de estos años, la seguridad de que me conoces te haya hecho creer saber lo que siento en cada momento? ¿Será posible que si te digo que no es verdad lo que dices, prefieras no creerme?
Siempre has sido bueno aconsejándome, así que guíame una vez más, que sabes lo rápido que me pierdo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario