viernes, 14 de enero de 2011

En huelga.

Se levantó temprano. Como siempre, imposible dormir un poco más. Disfrutó al darse cuenta de que estaba sola en casa. Cogió el único pero que había entre tanta manzana y desayunó. Le apetecía algo fresquito.

La noche anterior había dejado caer su cabeza sobre la almohada con la idea de no hacer nada al día siguiente. Al parecer, esa idea no había desaparecido por la mañana.

Decidió que hoy le tocaba ser persona antes de perderse. Se dejó intoxicar con alguna que otra calada y se dispuso a ser ella misma.

Se sentó un rato en el suelo del porche y se distrajo con el fru-fru de las palmeras y el sonido que el viento le traía desde la playa. Encendió el ordenador y dejó que Oasis y su Wonderwall hicieran el resto. Se tumbó al sol de esa mañana de enero y pensó en los caprichos que iba a darse durante todo el día.



Que bueno poder sonreirse a sí misma sin miedo a caer en lo absurdo.

1 comentario:

  1. Qué buenos son los placeres sencillos de la vida, y lo agradable de saber que a pesar de todo, hay un momento para la tranquilidad y decir que te has reencontrado.

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