- ¿Si?
- Gaditana.
- Esa soy yo, ribereño.
- Lo buscaste al final. Internet no nos deja disfrutar de pequeñas cosas como molestar a los visitantes. Ya estas aquí, ¿verdad?.
- Sí señor. ¿Me has escuchado llegar?
- No, pero huele a sal por aquí. ¿Te veré?
- ¿Te apetece?
- Claro. ¿Te pillo liada?
- No, tranquilo.
- ¿Sabrías llegar a donde nos encontramos?
- Claro. Déjame decirte que no nos encontramos, te encontré.
- Lo que tú digas. ¿A las 12?
- Y cuarto.
- Colócate el gorro, luego te veo.
- No te preocupes, hasta ahora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario