Ahora, cuando te acepto como parte de mi pasado, te pienso y no me dan ganas de matar. Mejor dicho, me digo que no deben darme ganas de matar, que no me haga daño. A la mierda, eso sería ir para atrás.
Un sueño la noche anterior con otros que ya dejé de ver, casi como un aviso de tu intención a unirte a ellos. La cara de preocupación de quien me quiere y sabe que, por mucho que mienta, bajaré las frias escaleras de la estación con más pena que gloria. No sé decir si me has quitado valiosos años o me has dado grandes días.
No miento cuando afirmo que no quiero olvidar esa cara. Tu cobardía disfrazada de orgullo, tus fallidas expectativas. Dejando todo lo que me has querido en ese sucio baño. Que te vas y ya no vuelves.
Me daré el placer de no desearte suerte, ni buena ni mala.
me quito el sombrero ante tu arte para plasmar palabras y la belleza de estas mismas
ResponderEliminar¿Para qué voy a decir la ilusión que me ha hecho encontrarme con tu comentario? Muchas gracias
ResponderEliminar