Hoy sigue pensando que lo que pidió aquel día no era demasiado. Sigue sin creer que nadie quiso complacerla.
- Tú no, tú te vas con ellos.
Como si se dirigieran a un animal. Como si el no verlo fuera a paliar su pena. Como si estando en una casa que no era la suya, con gente extraña atiborrándola de patatas, fuera a olvidar lo que estaba pasando.
Sabe que le faltaba madurez y que su imagen se habría quedado en su recuerdo preadolescente toda la vida. Lo acepta, lo entiende. Pero esa excusa no le sirve a ese adiós que nunca dio.
Yo quiero verteeeeeeeeeeeeeeee!
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