jueves, 29 de diciembre de 2011

2011

Es a ti a quien dedico mi último pensamiento del día, solo porque no se me ocurre otra cosa más bonita.
Este ha sido tu año, de todo y por todo. Huele a ti, tiene ese humor y termina el beso con un mordisco en el labio inferior.

Te echo de menos.
Tú no lo sabes.
Resulta que mi felicidad va en proporción a la tuya.
Claro que no lo sabías.
Yo tampoco lo sabía, hasta que lo pensé.
O quizás si lo sabías.
Esa sería la explicación de que me sientas tan tuyo.
A pesar de mi aspecto, parece ser que soy extremadamente manejable.

Contigo siempre toca aprender. Eres un hábitat al que es difícil seguir el ritmo. ¿Sabes ya que mis amigos me llaman veloz? Así que de repente. BU! Ni te diste cuenta de por donde hice el hueco de entrada. Solo me quedó esperar el momento para colarme.
Ahora y desde el día que me colgué del último botón de tu pantalón, soy pequeñita y aunque quiera, no puedo irme. Saltar desde aquí me da miedo.

La cosa no ha hecho más que empezar.

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